Una vez más, la gran familia del Club Baloncesto Alcalá se reunió al completo con todos sus equipos federados para visitar la Caja Mágica de Madrid para presenciar el encuentro que enfrentaba a Real Madrid y Belgacom Spirou, en la sexta jornada de la Euroliga de baloncesto, y primer partido de la segunda vuelta. En su primer partido contra el conjunto madrileño ya fue derrotado (76 – 100). Eso preveía un partido fácil a priori para los blancos.

Llegaba la Marea Azul a eso de las 18.30 a los alrededores del pabellón y ya se hacían notar los colores azulones entre jugadores, entrenadores y algún que otro padre sin miedo a diferenciarse y a desmarcarse con la camiseta o la chaqueta de su hijo/a. Hubo prisas para hacerse con las entradas y casi carreras hacia las gradas, y una vez dentro, nos hicimos con la parte alta del fondo sur, vistiéndola de nuestros colores, de nuestros ánimos, divididos, por cierto, y de nuestra ilusión.

Transcurrió un partido más emocionante de lo esperado, donde el Madrid peleaba por cada punto y con una primera parte en la que los belgas anotaban con bastante facilidad. Tras el descanso, momento aprovechado para hacer fotos de recordatorio, de equipos, de compañeros y de todo lo que se podía, vuelta a nuestros asientos para seguir animando y seguir disfrutando del espectáculo. Hacia el último periodo ya se notaba una ligera tensión en la grada, como un ‘algo tenemos que hacer, que se nos tiene que notar más’. Y algún jugador de los mayores no pudo contenerse y tras la aprobación de la presidencia y un acuerdo a voces con el resto de nuestra gente, comenzaron los gritos de ‘¡ALCALÁ!’, titubeantes al principio, pero sonoros y firmes al final.  Hubo varias tentativas frustradas de contagiar a la grada entera, que no fue posible.

Victoria final para el Real Madrid, que sigue invicto en casa, y la Marea Azul dejaba su seña en una grada ya medio vacía con sus últimas fotos de familia, unos últimos gritos y vuelta a casa, con mucha ilusión de haber visto en acción a ídolos como Rudy, Sergio Rodríguez o Ibaka, y sobre todo, con la sensación de haber hecho más que equipo, de haber hecho club.

Fotografía: Daniel Sarto