Las grandes empresas americanas han surgido en gran número dentro de un garaje, en España tenemos otra manera de mirar las cosas y las sensaciones que ayer se pudieron abrazar, y los sueños que ayer se pudieron festejar comenzaron como no podía ser de otra manera en un bar.

Hace justo nueve años que, sin mucho juicio pero sobre todo sin ningún prejuicio, unos locos del baloncesto y apasionados de Alcalá empezaron a llenarse, ellos solos y sin ayudas, la cabeza de sueños. Con el anhelo de que la ciudad disfrutase del nivel baloncestístico que sin duda por potencial e historia merecía, pues los bellos recuerdos que muchos tenemos queríamos que pudiesen ser disfrutados por la familia del baloncesto alcalaíno que es más grande que en cualquier otra ciudad del extrarradio madrileño y que este fin de semana se congregó en Espartales sin mirar escudos.

Siempre que vas a algún viaje coges una mochila, a la nuestra le pusimos el nombre más básico que podía expresar lo que nos unía, baloncesto y Alcalá. Hemos pasado varias personas por este equipo, muchos nombres, algunos conocidos todavía, otros menos, todos recordados y agradecidos. Pero lo que todos los que hemos estado ahí sabíamos era que esa mochila nunca iba a faltar en nuestras espaldas y que cada vez contagiábamos a más gente y esta se unía a nuestro viaje y se cargaba con el mismo equipaje que nosotros llevábamos.

El viaje ayer tuvo una parada para la que pensábamos no tener billete, pues cuando el viaje comenzó tuvimos que levantar el dedo pulgar, no teníamos dinero  para llegar de otra forma a donde queríamos ir y como nadie paraba tuvimos que ir trotando, corriendo cuando se podía, y como en la escena de Forrest Gump la tropa iba creciendo exponencialmente. Ese billete no tiene precio, pues la moneda con la que se ha pagado no cotiza en ningún mercado bursátil, y mientras disfrutamos de esta estación no debemos olvidar que aquellos sueños de unos insensatos hace casi una década siguen vigentes y que siguen comprando billetes para próximas paradas en otras áreas  y todos esos tickets siguen teniendo un precio único que no se puede comprar, mucha ilusión.

Muchas gracias a todos los que compartís esta mochila y como la canción… viaje con nosotros a mil y un lugar, viaje con nosotros si quiere gozar…