El día 1 de abril salíamos hacia Almería los equipos Preinfantiles, masculino y femenino y el Cadete A masculino bien pronto por la mañana. Nos perdíamos el tercer partido de Play-Off de las Cadetes, así que las dos primeras horas del viaje fueron de expectación y, finalmente de alegría y celebración al saber que las chicas pasaban tras una victoria contundente. Tras 6 horas más de viaje, se vio la costa y ya las ganas de salir del autobús y de poder estirarnos a gusto se notaban.

Nos faltó tiempo para distribuirnos, dejar las cosas en las habitaciones, y ponernos el bañador para bajar al trote a la playa. Los chicos del Preinfantil fueron los más valientes (o los más locos, según se mire) y no dudaron en meterse al agua, que no estaba del todo templada. Otros que sí fueron de audaces pagarían el baño con consiguientes fiebres y dietas a base de medicación. Cena ligera y a la cama pronto aquél día, puesto que estábamos todos cansados y al día siguiente la competición empezaba temprano.

Debutaba el Preinfantil masculino ante Móstoles, quien derrotó a nuestros chicos con un resultado mayor del que se reflejó en el juego. Más tarde,  a la hora de la comida, le tocaría el turno a nuestras Preinfantiles, quienes querían comenzar el Torneo con victoria ante Villaviciosa, que está un grupo por debajo de nuestro en la competición madrileña. Victoria, pues, de las chicas, que acto seguido, sin descanso alguno, se enfrentarían al equipo del club organizador. Éste estaba formado por un maremágnum de infantiles y alguna cadete que fueron aguantadas con valor durante dos cuartos. El cansancio se hizo notar, si bien las piernas de nuestras chicas no se detuvieron.

Volvimos al hotel a refrescarnos en la piscina y curar alguna que otra herida causada por las zapatillas, descansar y vuelta al pabellón a ver el primer partido de los cadetes en el torneo frente al Ejido, que se saldaría con una derrota.

Cena rápida y reuniones nocturnas. Mientras los animadores hacían una visita cultural a la zona, los jugadores organizaban sus habitaciones para dar más cabida de la que fuera nadie capaz de imaginar; la única consigna era no molestar. Los entrenadores y ayudantes y acompañantes descansábamos del cansino ‘Es que Fulanito…’, ‘Y, claro, Menganito…’ que nos provocaba ansias de utilizar un lanzallamas. Por suerte, el cansancio pudo con la mayoría.

Al día siguiente los Preinfantiles se enfrentaron a L’Hospitalet, quienes consiguieron una victoria cómoda frente a nuestros pequeños, quienes estoy seguro, habrán aprendido mucho de ese encuentro. Al mismo tiempo jugaban los cadetes, quienes jugaban contra el equipo anfitrión, de quienes obtenían una nueva derrota. Nuestras chicas deberían luchar contra el equipo de Roquetas, quienes contaban con jugadoras físicamente superiores. Peleamos hasta el último de los balones, plantando cara hasta los últimos minutos del partido, donde las fuerzas nos empezaron a fallar.

Tras un breve descanso y un bocado ligero en el hotel, volvíamos al pabellón, donde disputaríamos nuestro último partido del torneo frente al equipo de Móstoles. Las jugadoras de Roquetas se adueñaron de las gradas, desde donde nos animaron sin cesar en un partido que rápidamente decantamos de nuestro lado, queriendo marcharnos con una victoria. Destacar que Sonia Rodríguez consiguió sus dos primeros puntos de la temporada, que fue un triunfo celebrado por el equipo al completo, y que desde aquí espero que le dé la confianza para seguir perseverando en su trabajo.

Después de nosotras jugarían nuevamente los Preinfantiles, quienes se jugaban su última posibilidad de victoria frente a los anfitriones. Tras una primera parte algo precipitada, los alcalaínos mostraron sus mejores ganas y empeño, casi logrando remontar, que veían escaparse finalmente por un resultado ínfimo.

Tarde libre para descansar para todos: piscina, abastecimiento de dulces y salados en previsión del viaje al día siguiente, más de una siesta propia de campeonatos, … Y tras la cena, con el argumento de ‘Va, venga, que es la última noche’, los entrenadores nos dejamos ablandar y las charlas al pie de la piscina y las reuniones en las habitaciones se alargaron más de lo normal.

El miércoles veríamos a los cadetes caer en su último partido, presenciaríamos el enfrentamiento sénior entre Móstoles y L’Hospitalet, con victoria de los catalanes. Después, la entrega de los trofeos, donde la paradoja de robar el trofeo al juego limpio no nos fue posible realizarla con éxito pero satisfechos igualmente, por haber sido el club que había hecho ‘truco’ más veces que partidos había jugado. Con todo, las chicas quedaban 3as, por dos puntos de basket-average total, y trofeos de participación a los Preinfantiles y los Cadetes.

Nos despedíamos de la playa, del hotel, del ligero sentimiento de libertad, del buffet, de los contrarios y organizadores, pero no del baloncesto, puesto que al día siguiente daba comienzo el II Torneo Ciudad De Alcalá, al que no podíamos decir que no.

Gracias los superpadres que nos acompañaron en el viaje y que facilitaron el disfrute de las minivacaciones baloncestísticas; gracias Enri, Kike, Sylvia, Bea y Risi, por vuestro apoyo psicológico con los/as incansables Preinfantiles; a los Cadetes, por su buen comportamiento; al club, por moverse para brindarnos oportunidades como éstas; y al baloncesto, por existir.

Crónica: Jorge de Caso y Gonzalo Zarzuela