La temporada de un jugador de baloncesto es larga, empezando en septiembre y terminando en junio si a eso sumamos un mínimo de 3 entrenamientos semanales, más partidos amistosos y torneos… nos encontramos con una duración de 10 meses, durante la temporada se combinan periodos de máxima actividad y exigencia con periodos sin prácticamente actividad como pueden ser vacaciones, lesión o el parón en el que nos encontramos ahora.

Por tanto, parece lógico pensar que los jugadores no deberían comer igual si están en plena fase competitiva, si están de vacaciones o recuperándose de una lesión…

Las vacaciones y los parones competitivos son el momento perfecto para garantizar un buen descanso y una buena recuperación tanto física como psicológica y así poder volver en unas condiciones optimas para afrontar el ultimo tramo de liga regular o el comienzo de una nueva temporada.

Durante este periodo vacacional la estrategia nutricional debe ser priorizar el consumo de verduras y hortalizas por encima de los hidratos de carbono (pastas, arroz, pan, quinoa…) a los que les daremos más prioridad durante la fase competitiva.

Las verduras y hortalizas son alimentos muy densos nutricionalmente y que aportan pocas kcal, contienen gran cantidad de vitaminas y minerales, fundamentales para paliar el estrés oxidativo en el que se encuentran los jugadores fruto de la carga de entrenamientos y partidos, verduras y hortalizas no solo ayudan a la recuperación, sino a la prevención de futuras lesiones al mantenimiento de la composición corporal y al correcto crecimiento y desarrollo.

Junto al aumento del consumo de verduras y hortalizas también aumentaremos el de legumbres, ya que durante la fase competitiva no se prioriza al tener peor digestibilidad evitándole así problemas digestivos durante entrenamientos y partidos.

Las frutas siempre tienen un papel importante en la alimentación de los jugadores ya sea en fase competitiva como en periodos de descanso, siempre se debe consumir fresca y entera, pero es durante los parones competitivos donde más hincapié haremos evitando zumos, batidos y almibares. 

En cuanto a las proteínas, al igual que en la fase competitiva se priorizará el consumo de carnes magras (pollo, pavo, ternera) huevos y pescado dejando a un lado embutidos y carnes procesadas.

Un capítulo aparte merece los pescados, en los que en esta fase vacacional si sería una buena opción consumir pescados mas grasos como salmón, sardinas, caballa…ya que contienen mayor contenido en omega-3 que nos ayudará a la recuperación de nuestros jugadores.

Es importante hacerles entender a los jugadores que por el hecho de no tener entrenamientos y partidos o estar en vacaciones no debe significar barra libre de comida basura como dulces, bollos, comida rápida…es importante seguir con las buenas costumbres adquiridas durante la temporada para no solo favorecer el rendimiento en la vuelta a la competición, sino asegurarnos del correcto desarrollo y crecimiento tanto físico como psicológico en todas las etapas de la carrera deportiva del jugador.