De menos a más.

Apenas me cuesta recordar a aquellas chicas que casi no se conocían entre sí, que en su mayoría acababan de iniciarse al baloncesto en nuestras escuelas. Un año de competición, de mucho esfuerzo, ilusión y ganas por querer ser cada día un poco mejores, ha obrado un cambio en ellas que las ha dejado irreconocibles.

Dimos nuestros primeros pasos en la liga con incertidumbre, contra el colegio de Escolapios. Nadie esperaba el 54 – 4 a favor del resultado final en aquel primer partido. A partir de ahí, la primera fase sería de resultados más disputados. Cedíamos ante el equipo de Parque Cataluña, que nos arrebataría ambos partidos, negándonos el acceso a los 12 mejores equipos de Madrid.

Pasábamos a una segunda fase donde las cosas estarían más igualadas. El equipo de Villalba nos ganó ambos encuentros, y encadenábamos una mala racha. Durante las vacaciones de Semana Santa no quisimos dar tregua a nuestro afán de superarnos y seguir poniéndonos a prueba.

Viajamos al Torneo Internacional de Almería, donde pelearíamos contra equipos como Villaviciosa y Móstoles, y contra los poderosos conjuntos de Roquetas y de Almería. Esos 3 días de dura competición, 8 de nuestras 12 aguerridas, demostraron que puede más quien quiere que quien puede. Volvimos a casa, donde nos esperaba el II Torneo Ciudad de Alcalá. Con todas las jugadoras reunidas, medimos nuestras fuerzas contra buenos grupos como Maresme y Aranjuez. Nunca olvidaré la fe inquebrantable de las jugadoras en ellas mismas, en el equipo y en sus entrenadores en aquellos días.

El cambio fue casi automático y lográbamos la segunda plaza del grupo, y finalizábamos la competición como decimocuartas de la Comunidad madrileña.

Damos por finalizada así una gran temporada, que es más de lo que parece, donde cada una sabe hasta dónde ha llegado, pero que, confío, no deje de luchar por saber hasta dónde puede llegar.