El pasado sábado, el preinfantil femenino, aprovechando la jornada de descanso de su grupo impar, cambió las caras de concentración por otras más relajadas, y retaron a sus propios padres a un partido de baloncesto.

Entre los padres la idea se acogió con bastante más entusiasmo del esperado y alguno estaba más emocionado que su propia hija. Otros, en cambio, no dejaron de buscar excusas a lo largo de la semana.

Fue una mañana en la que el único objetivo era pasárselo bien, lo cual conseguimos, y en el que nuestras pequeñas de canasta grande querían demostrar que desde la grada todo parece más fácil que sobre la cancha. Hay que decir que alguna jugadora también se despachó a gusto con sus entrenadores quienes, en el equipo de los padres, veían cómo sus pequeñas pupilas se armaban de ganas y en ocasiones se mostraban imparables.

Tras el partido, tentempié a cargo de Alicia, madre de Sara, con unas rosquillas y café para todos los gustos, y bizcochos de Sonia y su hermana Bea, para celebrar sendos cumpleaños. Hay que decir que, con ese ‘premio’ en mente, a nadie le importa perseguir un rato a su hija o a su propia jugadora. Una lástima que Alba Vaquero, por lesión, y Alba González, por estar de viaje, no pudieran asistir.

Gracias, para finalizar, a todos, tanto los que asistieron y participaron, como los que no pudieron. Y gracias también a Andrea, hermana de Sara, por las fotos. Con este nivel de colaboración, todo es mucho más fácil.